¿Podemos ayudar a nuestros hijos pequeños a sobrellevar los procedimientos y controles?

Camila, Mamá de Laura, 2 años 3 meses, ventrículo único, con doble salida de ventrículo derecho con vasos en D-malposición.


Después de la larga hospitalización por la que pasó Laura, debido al Quilotórax , aproximadamente 17 días, su pavor a cualquier tipo de procedimiento o revisión médica se hizo más que evidente y fue in crescendo… nada más entrábamos a una consulta o un box, los llantos, gritos y pataleos eran de alto calibre!

Esto sumaba stress cada vez que debíamos ir a control o hacerle exámenes; era bien complicado para mi y supongo que para ella también. Cuando tenía 1 año y medio aproximadamente, nos tocó hacerle sus exámenes de rigor antes del control cardiológico: electrocardiograma de reposo y eco cardiológica; empezamos con la eco, que es lo más largo y difícil de contener, ya que el paciente debe quedarse tranquilo por bastante tiempo, Laura a esa edad, ya se daba cuenta de todo, entonces no hubo caso de convencerla de estar quieta, probamos de todo, ¿resultado? Debieron sedarla un poco para que la doctora pudiera hacer el examen.

Esperamos en la clínica a que se recuperara, comió algo, jugó un rato y llegó la hora de nuestro siguiente examen, el electro, que es un exámen muy corto, le ponen electrodos en el tórax y hay que quedarse quieto unos minutos (no deben ser más de 3) hasta que la máquina lee el ritmo cardíaco. Con mi tía, quien nos acompaña en estas peripecias, entramos al box con toda la confianza y la paciencia posible, le pusimos monitos en el celu, la técnico le cantaba, le dábamos palmaditas de amor y Laura no quería y no quería, chillaba, se tiraba los electrodos, se los despegaba, los tiraba al suelo… yo me reía nerviosa y para mis adentros, como mamá orgullosa ante todo, me decía que mi hija tiene pasta de actriz, el drama le sale, en cuanto crezca un poco la mando a un taller de teatro… Tuvimos que salir, “démosle tiempo y traten de hacerla dormir”, nos dijo la encargada.

Mi tía, con todo el inmenso amor que tiene por Laura y con la sabiduría de mujer que ya ha criado, la paseo por los pasillos de la clínica durante una hora en brazos, cantándole canciones de cuna, una hora!!! Mi pobre tía quedó con dolor de brazos y espalda hasta el otro día! Pasaban doctores y tens preguntando como íbamos, ya toda el área se había enterado con los gritos de Laura… fue difícil no hacerse partícipe; finalmente se durmió profundo y lograron hacerle el examen; nos volvimos las tres agotadas a casa.

El 18 de Febrero, de este año, nuevamente los dos exámenes de rigor, Laura ya con 2 años y casi un mes, un poquito más “madura”, pero a la vez con más carácter que nunca y más fuerza física, pensaba en como íbamos a hacerle el electro y me ponía nerviosa, me dije no podemos volver a pasarlo tan mal, ella y nosotras; entonces tuve una ocurrencia, llevaríamos un peluche importante para ella, su “Mono u u u “ (así lo llaman junto con su hermana) para que la acompañara, un compañero de verdad!, le aprovecharía de explicar que el “Mono u u u “ tiene que controlarse el corazón cada cierto tiempo, igual que ella y que es muy valiente y se queda tranquilo.

Con la eco no hubo novedad, no logramos que se quedara tranquila tanto rato, nuevamente se tuvo que usar sedación y para el electro, ocurrió el milagro!!!, le pedí a la encargada que hiciera participar al peluche, le comenzó a poner los electrodos y “Mono u u u” se quedó muy tranquilo, Laura lo miraba sorprendida, suavemente la tens se los fue poniendo en el pecho a ella, ambos con electrodos; en 5 minutos estábamos listas… un éxito.

A los días nos tocó el control con el cardiólogo, le dije que el Mono nuevamente nos acompañaría, entramos a la consulta, se puso a llorar y obvio se quería ir, golpeaba la puerta intentando abrirla; su doctor auscultó al mono primero, de la misma manera que lo hace con ella; ahí paró de llorar y miró sorprendida, ahora te toca a ti Laura, se tan valiente como tu Mono, ok, se dejó, el doctor por primera vez desde su diagnóstico (al mes y medio) pudo examinarla con más tranquilidad, sin llanto, yo me sentía súper mamá! Como el doctor no tenía para darle stickers, le dio una gasa y agua destilada, le dijo que era para curar al “Mono u u u“; ella

llegó mostrándole a su hermana, jugaron durante una semana a curar al Mono.

Dentro 2 meses nos toca control con el cardiólogo nuevamente, obvio que llevaremos su peluche, espero de tan buenos resultados como antes. Creo que encontré una excelente forma de explicarle que debe someterse a revisiones y exámenes, que no le pasará nada, que se sienta acompañada mientras siente miedo, acercarle el quehacer médico a la cotidianeidad; estos detalles y la voluntad del personal médico pueden ayudar mucho a nuestros hijos .

¿Cómo lo hacen ustedes? ¿Qué tips usan para que todos lo pasen un poco mejor en los controles e intervenciones?

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