Diagnóstico

Nuestras niñitas iban a nacer a fines de Octubre, sin embargo en la ecografía doppler de las 20 semanas, el doctor se dio cuenta que algo no andaba bien y tras una segunda ecografía al día siguiente, con una máquina mejor y otro médico para una segunda opinión, nos confirma sus sospechas: una de las niñitas venía con una malformación en su corazón (Nosotros enseguida supimos que era Elena la que venía con el problema ya que les teníamos asignados los nombres a la que estaba a cada lado y la del lado derecho era ella). El mismo doctor se ofreció a llamar a nuestro ginecólogo y explicarle la situación.

Ese mismo día nos recibió el ginecólogo que nos había atendido con todos nuestros embarazos, el nos hace otra ecografía y se consigue que nos realicen una ecocardiografía, con lo que se confirma el diagnóstico: ella tenía Hipoplasia del Ventrículo Izquierdo, que viene asociado a una atresia aórtica; todo esto quiere decir que el lado izquierdo del corazón, el que bombea la sangre al cuerpo, no se había desarrollado bien y era necesaria una operación apenas naciera, para poder sobrevivir (mientras estuviera en el útero no habría problemas porque todos los niños vienen con un ductus abierto que reemplaza la función de la aorta, pero se cierra a los pocos días de nacer).

Se nos venían dos grandes problemas por delante: el primero, es que la operación tenía un riesgo altísimo, no sabíamos si sobreviviría o no, pero si sabíamos que era la única opción que ella tenía y en segundo lugar, debía pesar mínimo 2,500 kgs y siendo melliza era un peso difícil de alcanzar.

Se vinieron meses muy difíciles, la gente fue siempre muy amorosa, nos ofrecían ayuda en diferentes cosas, en los trabajos tuvimos mucho apoyo, pero fue esencial el espacio íntimo que tuvimos con nuestra psicóloga, un espacio de contención y preparación para lo que venía (A ella la empezamos a ver a raíz del diagnóstico poco alentador y comenzamos a ir como pareja).



Ustedes, ¿Cómo vivieron el diagnóstico?





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