"El Dianóstico de Tiago"


Somos de Costa Rica, Tiago Matías, por cosas del destino no fue diagnosticado durante el embarazo, ni al momento de nacer, su desarrollo era lento, por alguna razón yo sentía que algo andaba mal , de esas cosas que tú preguntas al médico: que si su talla ,su peso, que si es normal que no tolere la comida ni el agua, que por que no camina o no habla como otros niños de su edad… para ese entonces ya tenía 1 año y medio y escuchaba respuestas de que todo está bien, que es normal, sin saber todo lo que se avecinaba.


Cuando tenía 1 año y 9 meses un día fuimos a visitar a su bisabuela, ese día había una primita un año mayor que él, ese día fue lindo por que hizo todo lo que no podía: comió, corrió, jugó; sin saber que ese mismo día nos iba a cambiar la vida. Eran la 1 de la madrugada Tiaguito, se despierta llorando, pero es un llanto desgarrador pensamos que algo le dolía, un oído, el estómago o que si algún animalito lo había picado, pero noooo en esos momentos el papá lo toma en sus brazos y Tiaguito quedó casi inconsciente, morado, desvanecido y por mi mente corrió el peor temor de una madre ¡se me va a morir! ¡se me murió!


Al rato, se recuperó, estaba bien. Desde ese momento fuimos a parar al hospital más cercano a las 2 de la mañana entre la soledad, el frío, él y yo haciéndonos compañía, se me pasó el susto, vinieron los exámenes de rutina, placas del tórax, exámenes de orina y de sangre así nos pasamos en la madrugada de un miércoles 28 de Agosto, esperando nada más los dichosos resultados, alrededor de las 7 am. yo ya cansada y él también, a lo poco que podía dar pasitos, andaba de silla en silla mi bebé, cuando por cosas que sólo Dios sabe por qué las hace; Tiaguito se me acerca a las piernas y de repente se soltó a llorar de dolor y otra vez desvanecido, lo agarro y corrí con el en brazos y se lo di a una enfermera de Emergencias y ella amablemente corrió conmigo directo a una cuna, Dios mío fueron segundos para que la cuna se llenara de enfermeros y doctores sin saber que era lo que tenía, sus signos bajos, presión alterada, oxígeno en 73 -75, no subía de eso.


Surgieron preguntas: ¿es asmático, epiléptico, convulsionó? Entre todo eso mi mundo se vino abajo, me decían que todo eso es porque era asmático (siempre ha sido sano), entre tanto Tiago lloraba (mamá ,mamá ,mi mamá, vení mamá), entre toda esta confusión y angustia, hubo una persona, que para mí fue un ángel muy amable, una doctora, la única persona entre tantas que me dijo "vea le voy a ser sincera para mi los síntomas que tiene su hijo no son normales, voy a referirla al hospital de niños para una mejor valoración" (durante todo ese proceso mi hijo paso con mascarillas de salbutamol hasta como a las 2 de la tarde) yo ya sabía que algo tenía y ese temor que te invade y te preguntas: será algo grave? Tendrá cura? Aún así agarré un poquito de valor para subirnos a la ambulancia dejando atrás al papá de mi hijo, destrozado, llorando.


La ambulancia iba a full, en medio de una gran lluvia con tormenta eléctrica, parecía como de película. Y así llegamos al maravilloso hospital de niños y los dos esperábamos en una silla a ser atendidos cuando llega una doctora, de esas que intimidan, bien alta por cierto, llegó y vio a mi hijo y le tomó las manos y me dijo ¿usted porqué viene ? Estoy esperando que me atiendan a mi hijo y me dice "pero él es cardiópata”, a lo que respondí: no sé, todavía no lo ha visto el doctor”. Pasó de todo por mi mente, hasta que llegó el cardiólogo y rápidamente me dijo que era lo que padecía mi hijo y ahí empezó la lucha más grande: internamiento para cirugía a corazón abierto urgentemente.


Lo que más resalta y admiro, es la valentía de Tiago, a pesar de todo lo que ha pasado es un niño feliz. Diagnosticado con Tetralogía de Fallot extrema. Luego pasamos por algo duro, que fue enterarnos que su pulmón izquierdo está en perfecto estado pero no cumple con las funciones normales y para empeorar, se le reventó la arteria pulmonar, así es que luchamos solo con un pulmón; el derecho y tiene estenosis severa. Aún así, a mi hijo no se le borra esa sonrisa. Es muy sano, gracias a Dios y seguimos en la lucha. Lo amo y por ese amor soy capaz de lo que sea.


Juan Rosales, mamá de Tiago, Tetralogía de Fallot. Costa Rica.

Imagen de Antonio Corigliano en Pixabay

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