"Crescente, mi hijo con HVI "


Quizás yo soy la mamá a la que no vas a querer leer. Porque yo soy esa mamá que hace real la posibilidad del diagnóstico que no queremos reconocer pero que existe. Mi hijo Crescente fue diagnosticado con Hipoplasia de Ventrículo Izquierdo, y murió al día siguiente de nacer.


En Enero del 2018 mi marido y yo nos enterábamos que estábamos esperando a nuestro primer hijo. Tanta felicidad, tanta ilusión, íbamos a ser papás! En la ecografía de la semana 20, vivimos ese momento que se hace eterno, y es el silencio incómodo en que el otro busca la mejor manera de informarte de que algo anda mal. El doctor veía el corazón de nuestro Crescente con una diferencia importante que debía ser revisada con urgencia. Yo sólo recuerdo que inocentemente le dije: pero si lo estamos escuchando latir, qué puede estar mal?


A la semana 25 tuvimos una ecocardio para revisar en detalle su corazón, esas 5 semanas anteriores fueron de no entender mucho y yo sólo pensaba que los corazones crecen con amor, y me dediqué a entregarle todo el amor del mundo a mi hijo. En esa ecografía nos confirmaron el diagnóstico además de la gravedad de su condición.


En ese minuto se te viene el mundo encima, sientes que te hundes al caminar. Tienes ganas de llorar, gritar y estar en silencio a la vez. Se abre un mundo desconocido, en donde se hace realidad esa posibilidad que alguna vez pensaste – porque es real que no todo siempre sale bien – pero no lo puedes creer. Ahí me enfrenté a una sensación que después con el tiempo identifiqué. Yo ya era mamá, era mi hijo, y como mamá sólo podía luchar por darle lo mejor a mi guagua y esperarlo como se merecía, porque estaba, lo sentía patear y lo demás era punto aparte.


Ese mundo que se abrió fue un mundo incierto que no alcancé a conocer del todo. Si conocí a muchos papás que vivían esa realidad nueva para mí. Todos quizás cansados, con muchas preguntas, pero por sobre todo luchadores y con una mirada diferente de la vida.


Yo nunca sentí que mi hijo era “enfermo”, quizás elegí inconscientemente pensar que él sólo era diferente. Que así como hay gente alta, baja, rubia, morena, sorda o muda… a mi hijo le faltaría un pedazo de su corazón. Tendría una cicatriz y viviríamos una vida en torno a él. Pero me preguntaba qué papá no vive en torno a su hijo?


Crescente nació el 5 de septiembre del 2018. Un gordo delicioso de 3 kilos 770 y 52 cms. Un torito movedizo y luchador. Estaba todo listo y dispuesto para su operación 3 días después. Había miedo pero no se comparaba con la felicidad de tener a nuestro hijo ahí con nosotros.

Al día siguiente, Crescente de un momento a otro empezó a tener complicaciones y finalmente murió en mis brazos esa tarde, con todo el amor que una mamá le puede dar a su hijo.


Este mes de Septiembre Crescente cumple 1 año. Y yo no puedo creer que ha pasado un año desde su llegada y partida. Miro para atrás mi embarazo y sigo sintiendo que nunca había sido tan feliz. Hoy soy yo la que tiene su corazón sin un pedazo. Soy yo la que sigue aprendiendo a vivir así.


Carolina Pérez-Barros, mamá de Crescente, Hipoplasia Ventrículo Izquierdo.

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